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El paseo de Francia
Un espacio verde de clafa influencia arquitectónica gala.

El paseo de FranciaSi en algún lugar de la ciudad la considerable influencia arquitectónica gala puede apreciarse con claridad, esta es el Paseo de Francia, un espacio verde, muy cuidado, donde las palmeras, las fuentes Wallace y las siete grandes villas situadas frente al río Urumea le confieren un aire señorial, romántico y relajado. El lugar ideal para dar un paseo al atardecer o hacer un tranquilo alto en el camino en su visita por San Sebastián para divisar, en la otra orilla el paseo de Los Fueros.

El paseo de FranciaLos 3.000 metros cuadrados de este rectangular parque que discurre paralelo al río Urumea, están situados entre los puentes de María Cristina y Santa Catalina. Pasear por el mismo a pie o en bicicleta por el carril bici, entre palmeras y diferentes arboledas mientras se contempla el río llegando casi a su desembocadura, en el mar Cantábrico, resulta un auténtico placer. Es frecuente ver, así mismo, a las traineras que entrenan en el río.

LAS SIETE VILLAS PALACIEGAS
A lo largo del Paseo de Francia, además de por sus blancas fuentes Wallace, sus tilos y sus muy cuidadas zonas verdes, es muy recomendable detenerse para ver las fachadas de las siete grandes villas de estilo palaciego que se alinean en paralelo al río.

Se trata de un conjunto unitario que, a pesar de las diferencias estilísticas, fue construido entre 1926 y 1927 aprovechando el espacio ganado al río Urumea tras su canalización realizada entre 1920-25. Presenta una interesante variedad que recoge influencias de los hoteles franceses del siglo XIX, haciendo reintepretaciones del estilo barroco o de las tradiciones arquitectónicas regionales.

LA ESTACION DE EIFFEL Y LA EQUITATIVA
El paseo de FranciaEl Paseo de Francia se inicia, en su parte norte, en la plaza de Euskadi, el puente de Santa Catalina y el edificio de "La Equitativa". Tras recorrer en paralelo el río Urumea finaliza en la estación de trenes del Norte y el puente de María Cristina.

Desde 1864, la línea de ferrocarril Madrid - París pasa por aquí, por la estación del Norte, situada en uno de los extremos del Paseo de Francia. Está estación, de colores rojizos, también está muy influenciada por la arquitectura gala. Fue diseñada por el ingeniero C. A. Letourneur y se inauguró el 15 de agosto de 1864. Entre los hechos más destacables en los primeros pasos de la estación cabe señalar que fue desde la Estación del Norte de San Sebastián desde donde la reina Isabel II huyó al exilio francés en 1868, tras la Revolución de La Gloriosa.

En 1881 se produjo la primera reforma a cargo del también francés Biarez, con la ampliación de los laterales, creación de dos nuevos pabellones y la instalación de la marquesina metálica que cubre las vías. Esta marquesina fue realizada en los talleres de Gustave Eiffel, aunque probablemente no fuera el propio ingeniero francés el encargado de su diseño y construcción.

El paseo de FranciaLa equitativa es un edificio de estilo racionalista en su variante expresionista y ocupa un lugar privilegiado como cabeza de manzana entre el Paseo de Ramón María Lilí, la Plaza de Euskadi y el Paseo de Colón. Proyectado en 1933 y conocido con la denominación de la importante compañía de seguros la "Equitativa" que tuvo aquí su sede, consta de planta baja, cinco plantas y retranqueo, a las que hay que sumar un levante posterior. Se caracteriza por el juego de volúmenes en los que se llega a perder la noción de los que son volados y de los que se encuentran dentro de la alineación del edificio

J. Paseo de Francia
La Donostia romántica se asoma al río. Siete palacetes de influencia gala y las aguas del Urumea rodean este tranquilo espacio desde el que se observan, en la otra orilla, los edificios del paseo de los Fueros. Trate de imaginar los tiempos en que el río estaba sin encauzar y buena parte de la actual ciudad eran arenales y marismas.
Desde el final del paseo, verá el blanco edificio de La Equitativa, destacado ejemplo de la arquitectura de los años 30.

En el siglo XIV ya hay referencias a la existencia de un puente de madera que unía por aquí las dos márgenes del Urumea. Después de muchas transformaciones, el sobrio puente de Santa Catalina sigue siendo la principal vía de tránsito entre ambas orillas..

 

 

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