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Fiestas Donostiarras
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Fiestas DonostiarrasEl calendario festivo donostiarra se inicia el 20 de enero, día de San Sebastián y finaliza con Santo Tomás, el 21 de diciembre, más conocido como el día de la txistorra. Entre medias, los donostiarras y foráneos disfrutan de la Semana Grande, en agosto, Cladereros e Iñudes y Artzaias, el 31 de agosto y el carnaval. Más información www.donostia.org

20 DE ENERO, LA TAMBORRADA
Fiestas DonostiarrasLa fiesta comienza el día 20 de Enero a las 00:00h con la izada de la bandera a cargo de la tamborrada Gaztelubide, en el antiguo ayuntamiento (en la actualidad oficinas de Donostia Kultura ubicada en la Plaza Constitución). Durante 24 horas la ciudad es una fiesta de tambores y barriles, en todos los barrios se pueden escuchar los himnos de Sarriegui. A las 24:00h la tamborrada Unión Artesana es la encargada de arriar la bandera y dar por finalizada la fiesta.

La fiesta ha ido creciendo y un dato evidente nos lo da el incremento de tamborradas de mayores que participan en la misma, en 1967 10 tamborradas, en 1992 54 tamborradas y en el año 2009, 105 tamborradas. Desfilan por todos los barrios de la ciudad, no hay un solo lugar ni momento del día que no se oiga una tamborrada redoblando sus tambores y barriles. La víspera del día se otorgan las Medallas al Mérito Ciudadano y durante el día se otorga el Tambor de Oro.

CALDEREROS
CaldererosAunque existen referencias a una salida de los Caldereros en 1923, la verdadera recuperación de este festejo se produjo en 1924 de la mano de “Gaztelupe”. Esta sociedad aportó como novedad el horario nocturno, que permitía paliar el problema de que la Candelaria fuese laborable. Además, al año siguiente fueron introducidos los personajes del oso y el domador y posiblemente el de la reina. A pesar de todo este esfuerzo, la fiesta volvió a decaer.

El siguiente auge tuvo lugar en 1942, esta vez gracias a “Gaztelubide”, quien se encargó de su organización hasta 1968. Durante la primera quincena de años hubo ciertos altibajos (debidos a cuestiones económicas, mal tiempo y otros problemas) pero entre 1959 y 1968 se reiteró anualmente. En esa última década se produjo una mejora notable de la fiesta ya que a la capacidad para celebrarse con regularidad se unió la consolidación del personaje de la reina y la aparición de una nueva comparsa en el Antiguo (1968). Sin embargo, la novedad más significativa fue el cambio de fecha de salida: a partir de 1962 el tradicional pero poco práctico día de la Candelaria fue sustituido por el primer sábado de febrero. Desgraciadamente, esta positiva evolución quedó truncada al ser suspendida la fiesta por motivos políticos entre 1969 y 1971.

El último (y esperemos que definitivo) resurgimiento de los Caldereros tuvo lugar en 1972, auspiciado por el Centro de Atracción y Turismo en colaboración con un grupo de sociedades populares y ciudadanos. Desde entonces no ha habido más interrupciones. Además, a partir de la década de los 80 han ido creándose nuevas comparsas de barrio (por ejemplo, Gros en 1985) y/o infantiles (Euskal Billera en 1984) que han extendido la fiesta en el tiempo y en el espacio. Finalmente, en 2005 se produjo una escisión debido a la polémica sobre la incorporación de la mujer como cantante.

SEMANA GRANDE
San Sebastián nació al turismo por gracia de la Corte Real que la eligió a mediados del siglo XIX como su lugar de reposo en verano. Acompañaban a los reyes en su desplazamiento una parte importante del Gobierno, la alta aristocracia y ese mundo de intereses que se mueve siempre alrededor de las élites dispensadoras de privilegios. Ellos configuraron el San Sebastián moderno del Ensanche Cortazar, y el de las grandes innovaciones técnicas en el transporte y comunicaciones urbanas.

Fiestas DonostiarrasEra necesario entretener la larga estancia de aquellos veraneantes de lujo. El espectáculo por antonomasia lo constituían las corridas de toros, que una tradición secular las agrupaba alrededor de la Virgen de Agosto. Un incendio destruyó en 1875 la plaza de toros de San Martín y un hombre de iniciativa singular, José Arana, construyó una nueva en Atocha en brevísimo tiempo inaugurándola el 16 de Julio de 1876.José Arana lanzó aquel año, como slogan de propaganda, el término Semana Grande.

Las corridas de toros, eje de la semana, se completaban con otros festejos: conciertos de la banda de música y fuegos artificiales fundamentalmente. Los visitantes que llegaban en los trenes de cercanías se veían forzados a pernoctar en las fondas y casas de huéspedes de San Sebastián tras el espectáculo de los fuegos. San Sebastián se encontró con un nuevo turismo, de estancias cortas pero multitudinario.

La Semana Grande pervivió durante casi un siglo con aquellas características que la configuraron en su inicio. El abono taurino fue creciendo, y la plaza del Chofre ofrecía, junto a la Feria de San Isidro en Madrid y la de Abril en Sevilla, el mayor número de festejos y los de mayor calidad. Entre corrida y corrida la semana se engarzaba con verbenas y conciertos, representaciones de teatro y fuegos artificiales.

Pero la Semana Grande era para los visitantes. El donostiarra, hostelero o comerciante, trabajaba duramente en su establecimiento para asegurar el ocio y diversión de los demás. Atesoraba peseta a peseta lo que creía precisaba para su subsistencia en el largo invierno, aunque luego llegó a enriquecerse con aquel turismo de alto rango.

Fiestas DonostiarrasLa demolición de la plaza de toros en 1974 dejó al descubierto la falacia de la Semana Grande. Sin festejos taurinos, realmente no quedaba gran cosa. Coincidió aquel evento con el derrumbe del turismo tradicional a consecuencia de la conflictividad social y política que llevó la intranquilidad a las calles. La alta burguesía española y el turismo extranjero huyeron de San Sebastián. Fueron años difíciles.

La Semana Grande había quedado reducida a casi nada. Pero surgió animosamente el viejo espíritu de iniciativa de los donostiarras. La mejora en los medios de comunicación, la autopista, la doble vía a Tolosa, acercó el entorno industrial a San Sebastián. Las poblaciones del interior se volcaban hacia la Concha en las fechas festivas. Comenzaron a organizarse una serie de actividades nuevas para entretenimiento de este turismo y de los donostiarras que, a consecuencia de la crisis económica, ya no se desplazaban como antes en sus vacaciones de verano. Surgió así una nueva Semana Grande, multitudinaria y bullanguera, a compás de los nuevos tiempos.

EUSKAL JAIAK
La Diputación Foral de Gipuzkoa instituyó a partir de 1896 las llamadas Fiestas Euskaras. En ellas se organizaban, como eje central del programa, concursos agrícolas y ganaderos, con la mejor de las técnicas de horticultura y de la cabaña de la provincia. Las ferias se complementaban con certámenes literarios, bailes y deportes autóctonos, en una exaltación de nuestras costumbres y folklore.

Fiestas DonostiarrasAntoine D´Abbadie, tras haber creado las Fiestas Euskaras en Sara, San Juan de Luz y Urrugne, organiza una memorable fiesta vasca en Azpeitia, en 1893. Esta iniciativa es recogida por la Diputación de Gipuzkoa, que las organiza por primera vez en Arrasate en el año 1896. En años sucesivos se trasladaron a otras localidades, siendo la última en 1913. Programadas al año siguiente en Hondarribia, la 1ª Guerra Mundial impidió su celebración.

En 1927, el Ayuntamiento de Donostia organizó la primera Semana Vasca a iniciativa del alcalde José Antonio Beguiristain. El programa recogía, entre el 8 y el 18 de septiembre, manifestaciones muy diversas de la cultura vasca: teatro, música, deportes y baile. Se inició con un aurresku en la Plaza de la Constitución, antes de la Salve solemne de Santa María. El día siguiente, festividad de la Virgen de Aránzazu, los actos se celebraron en el barrio de Zubieta, culminando con una extraordinaria romería en el hipódromo. Y en jornadas sucesivas se desarrollaron la más variadas expresiones de nuestra cultura tradicional hasta entonces celebradas.

Recuperación de las fiestas
Al año siguiente se incorpora la Diputación al comité organizador, que estructura el Centro de Atracción y Turismo. La guerra civil interrumpe esta segunda etapa de las Fiestas Euskaras. En 1940, El Diario Vasco y el Centro de Atracción y Turismo inician un tímido ensayo de recuperación de la Semana Vasca.

A medida que la censura se hace más permisiva, aumenta el número de actos programados. En 1961 se devuelve a la Semana su nombre original de Euskal Jaiak o Fiestas Euskaras, con el que perduran hasta 1985. Tras ocho años de parón en el año 1994 varias Sociedades de la Parte Vieja recuperan las Euskal Jaiak y el C.A.T. vuelve a entrar en la organización de las mismas con la colaboración de Parte Zaharreko Jai Batzordea.

SANTO TOMÁS

Feria de Santo TomásA mediados del siglo XIX la mayor parte de las fincas rústicas de Guipúzcoa eran cultivadas por arrendatarios cuya situación jurídica se transmitía de padres a hijos a través de las generaciones.

Entre dueño y colono existía una relación paternalista. La renta se pagaba en fecha fija -normalmente el día de San Martín- aunque acostumbraba a retrasarse hasta Santo Tomás.

El propietario que no cultivaba las tierras vivía en la ciudad. Numerosos baserritarras se desplazaban hacia San Sebastián en ese día con el dinero de las rentas y un par de capones.A su vez eran obsequiados con una comida en la que tradicionalmente se incorporaba el bacalao al menú.

Los caseros aprovechaban su venida a la capital para aprovisionarse de artículos que no existían en el modesto comercio de los pueblos vecinos y, a su vez, para vender los mejores productos del caserío. Se hizo necesaria la celebración de una feria y así surgió la de "Santo Tomás", en la Plaza de la Constitución donostiarra.

Cuando los municipios guipuzcoanos mejoraron su transporte y se construyeron pistas a todos los caseríos la Feria dejó de ser una necesidad. Pero el baserritarra, que ya era en su mayoría propietario de las tierras donde se asentaba el caserío, siguió cumpliendo la vieja costumbre de acudir en Santo Tomás a Donostia. Y la Feria se mantiene así.

 

 

 

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