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Iriarte Jauregia
El primer cuatro estrellas situado fuera de la costa.
Inaugurado a finales de junio pasado, el Hotel Iriarte de Bidania sorprende al turista ya desde los jardines de su entrada por la tranquilidad y calma que transmite este lugar. Además, al estar situado en un alto, en mitad del valle de Bidania, sus vistas son difíciles de olvidar: caseríos diseminados, montes, bosques y un amplio cielo, componen una panorámica de postal.
Iriarte Jauregia es un Palacio del siglo XVII totalmente restaurado donde se combinan con naturalidad muebles antiguos y obras de arte con elementos nobles como la madera, la piedra, el cristal o el hierro. En sus 19 habitaciones confluyen con naturalidad la historia y el confort del siglo XXI. Iban Muñoa, su director, presenta el hotel, analiza la puesta en marcha del mismo y comenta sus apuestas de futuro.
¿Cómo surgió la idea de montar el hotel?
Mi abuelo, tras emigrar a Argentina, compró este palacio en el pueblo del que era originario y aquí celebramos nuestra boda. La respuesta y admiración de los asistentes nos sorprendió y empezamos a darle vueltas al tema. Esto fue hace cinco años. Empiezas con la idea, la maduras y finalmente te la acabas creyendo. Empecé a hablar con el Ayuntamiento, les presenté el proyecto, les pareció perfecto, luego con el Gobierno Vasco, lo mismo. Recibimos mensajes muy positivos de los profesionales del sector y nos animamos a montar el hotel. Lo que no quería era dejarlo todo y plantarme aquí en plan aventura. Además, mi mujer estaba embarazada. En febrero de 2008 empezamos la obra.
¿Qué tipo de hotel querían?
Desde el principio teníamos claro que no queríamos hacer un hotel rural, ni agroturismo, ni que la decoración fuera basada en elementos del mundo rural porque de eso ya hay mucho. Queríamos calidad por encima de todo. También nos planteamos si apostar por la producción, más habitaciones, o por la calidad, con menos y mejores habitaciones. Inicialmente trabajamos sobre 21 habitaciones que finalmente se han convertido en 19 para no alterar la planta noble y mantener su estructura.
Un cinco estrellas en el interior, cuando menos sorprende .
En Gipuzkoa el tema turístico está excesivamente enfocado a la costa y el interior está saturado de agroturismos y pequeños hoteles. El terma de los agroturismos se les había ido de las manos puesto que, lo que en un principio era una forma de revitalizar el baserri [caserío, en euskera], se había convertido en puro negocio de hostelería y el caserío no se había revitalizado.
¿Cómo han llegado los primeros clientes?
Hemos estado posicionándonos en Internet y también nos han aceptado en "Les Relais du Silence", la cadena francesa de hoteles. Algunos han llegado de casualidad, como unos californianos que estaban por aquí y se acercaron o una señora francesa que llegó sola. El resto por Internet.
¿Cómo ha sido la puesta en marcha, a nivel organizativo, durante los primeros días?
Intentamos abrir en Semana Santa pero nos fue imposible. Hemos abierto en verano, sabiendo el momento que es. En quince días hemos conseguido ser un hotel y que las cosas funcionen. Al ser una empresa tan familiar y cuidando el trato como lo cuidamos, seguramente el primer días de apertura no estaríamos preparados al cien por cien para tener el hotel lleno. Esto nos ha permitido que el proceso sea más llevadero. Para ser un hotel nuevo, que no conocía nadie, sin ningún trabajo de marketing, estoy contento de cómo nos van las cosas. Las valoraciones, para dentro de un año.
Restaurar un castillo del siglo XVII y acondicionarlo con elementos actuales ha tenido que plantear numerosas complicaciones
Lo más complicado de la obra ha sido, sin duda, el conservar lo ya existente. Es muchísimo más fácil tirar y hacer nuevo que conservar. Lo difícil es hacer encajar maderas antiguas que tienen vida y vicios propios, humedades. Primero tenía que ser un hotel y luego un palacio bonito. Lo primero, el sustantivo, un hotel. A un hotel se viene a dormir. La cama de la mejor calidad. Los baños actuales, no modernos, confortables y amplios, son baños de hotel de cualquier ciudad.
Otro aspecto que destaca es la apuesta por el detalle y la muy cuidada decoración
Mi mujer, Lorena, se ha encargado de la decoración. Hemos utilizado la colección de pintura que tenían mis padres, hemos elegido las mejores piezas, intentando darles a cada una de ellas su propio valor, su espacio y su propia ubicación.
Su oferta gastronómica es peculiar .
Esto es un hotel, no un restaurante con hotel ni un hotel con restaurante. Queremos que sea un espacio reservado para el huésped del hotel, a quien le damos de desayunar y de cenar. También tienen room-service. No tenemos intención de crear un restaurante abierto al público porque rompería con el espíritu de silencio y tranquilidad. Además, hay tantos buenos restaurantes en la zona que no tenemos ninguna intención de competir con nadie. Para las cenas ofrecemos una carta sencilla, basada totalmente en productos de aquí, pero de gran calidad.
Una de sus apuestas es la captación de reuniones y eventos
Tenemos un espacio que permite celebrar eventos variados a nivel empresarial o familiar. Tenemos relación con las empresas más importantes de catering de Gipuzkoa, lo han visto, les ha sorprendido el espacio y vamos a contar con ellos para este tipo de celebraciones. Por mi experiencia en la vida de las empresas, muchas veces íbamos a hoteles donde nos reunían a varias personas para, durante unos días, trabajar sobre diferentes aspectos. Aquí tenemos varias salas de diferente capacidad, desde pequeñas para seis personas hasta salas de reunión con capacidad para 50. Este gran espacio exterior permite también realizar presentaciones de productos, de coches, etc. Nuestra vocación es trabajar por buscar ese mercado.
El Iriarte Jauregia puede ser el lugar perfecto para reuniones de empresa y diferentes eventos
Para las empresas de la zona esto es beneficioso ya que a sus clientes cuando viene a visitarlos ya no tienen porqué alojarlos en pequeños hoteles de pueblo, sino que pueden hacerlo aquí, un lugar en donde se relajan, pasean o se reúnen dos o tres días. Otra ventaja es que si la reunión requiere utilizar todas las habitaciones, 19, se cierra el hotel y aquí no entre nadie más, sin tener que relacionarse con otros huéspedes.

